Portada

La huella o el rastro tienen
reminiscencias de la
memoria, la ausencia y la
vida interior del artista,
creando un contraste entre
la manifestación física del
cuerpo y lo espiritual e
inconsciente.

Desde hace un tiempo la obra de esta artista plantea cuestiones sobre la identidad, la ausencia, la invisibilidad o la herida... Son rastros y rostros. Un rostro que no es un rostro: un velo, una sombra, una silueta...que están presentes en su ausencia. Óvalos trenzados por hilos, palabras o tramas transparentes.

Son esos rostros que están a nuestro alrededor y no vemos
Rostros que son nosotros. Nuestro espejo

Rostros sin voz
Sin palabras
Sin rostro

Rostros ausentes.
Llenos de huecos y
heridas,
De huellas y
sombras.

Rostros invisibles

Obras realizadas en papel, cartón y telas veladas donde se da gran importancia a la piel de la materia: la textura, las huellas, los gofrados, los huecos... Variaciones que parten del negro espeso, denso, lleno de surcos y palabras escondidas de los rostros de sombra, pasando por la escala de grises de las telas transparentes llena de murmullos, llegando al blanco del agua con sus ondulaciones y curvas.
Un proceso dual: positivo-negativo, luz-sombra, blanco-negro, opaco-transparente, pesado-ligero...

Estos trabajos se han expuesto recientemente en la Galería Jamete de Cuenca, en la feria de grabado Estampa con Ediciones Raiña Lupa, en la
Galería Oruga Azul de Valencia y en la galería Zúa de Madrid

molinocreativo 2011